Consumado el acto de firmar el contrato ante la presencia de la jueza y su secretaria, se nos otorga el segundo libro de familia, para hacer constar nuestro nuevo estado civil.

En el primer libro de familia figuran los dos retoños, pero sus progenitores no están casados.

En el de hoy, los progenitores están casados, pero no tienen hijos.

Ahora tenemos un nuevo objetivo: tener un único libro de familia que de fé de que formamos realmente esa única familia. Ardua labor aún, que supone seguir luchando contra el monstruo de la burocracia española. Lo que a priori podría parecer banal, se logra convertir, gracias a los vericuetos de nuestra buracracia, en más papeleo. Y del más kafkiano. Para tener ese tercer libro de familia, aún nos falta:

Pedir certificado de nacimiento de nuestros hijos, en el mismo registro civil, presentando el primer libro de familia, en el que aun no estamos casados. (Ojo, que no se escape el dato: El primer libro de familia no es válido como documento para el trámite, pero si lo es el certificado de nacimiento que se emite a partir de él).

Sacar certificados de residencia de los contrayentes en el segundo libro de familia. (Ojo, el hecho de haber presentado certificados de residencia para poder tramitar el matrimonio no es suficiente, aunque el trámite del nuevo libro se haga al dia siguiente de casarse)

Con estos cuatro certificados y los dos libros de familia, volvemos al registro civil, esta vez a pedir un único libro de familia, tras demostrar que cada uno de nosotros somos quienes somos, que nuestros hijos han nacido (por partida doble cada uno), que no solo eso, sino que además han nacido como hijos nuestros, que los que nos hemos casado somos sus padres, que seguimos viviendo donde hace unos meses, incluso que seguimos viviendo donde ayer, que el padre ahora no ha pasado a ser la madre ni viceversa.

Ya con todos estos datos, la funcionaria podrá copiar los datos de dos de las páginas de un libro a los del otro. Bueno, no. Que eso sería lo lógico. Mejor empezar otro libro nuevo, copiando dos páginas de uno y otras dos páginas del otro.

Lo mejor será hacerlo rápido, antes de que se les ocurra pedirnos una fé de vida o un análisis de sangre para poder pedir la hora.

Y sobre todo, que comprobemos que las colas de este país siguen con tan buena salud como siempre. Esperemos que esta vez no nos topemos con la tele.



Comments

  1. 1
    Juanjo
    13 marzo 2006 a las3:09 pm

    ¡ Que flipe tio !

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