La isla del agua

24 Enero 2006

Kilómetro 1 de TF-1Que suerte vivir aquí. Eso dice el eslogan. Y la verdad dice que vivimos en África, con más cemento que Nueva York, el tráfico de Hong Kong y los políticos que dejarían a los italianos de los 80 como adalides de la virtud.

Encima nos quejamos de que el turismo descienda. A ver si pretendemos que vengan a ver cemento, como bien ilustra Padylla en la tira de ayer. La isla del cemento y del canchanchaneo. La isla que en cuanto sopla algo de viento, llueven cuatro gotas, o estornuda la naturaleza, se paraliza. Es lo que caracteriza a esta isla: cemento con el culo. Mucho cemento. Desmonta todo lo que puedas, ponle cemento, cobra y corre. Y cuando llueva, que te coja lejos.

Hoy la isla se encuentra paralizada por el tráfico. La autopista TF-1, sentido salida de Santa Cruz, registra una velocidad punta de 1 kilómetro hora. Es decir, sin necesidad de utilizar la calculadora: en una hora he logrado recorrer un kilómetro.

Me informaba por la radio, y oía otros cálculos que confirmaban el resultado: otros conductores habían recorrido dos kilómetros en dos horas. Toda una vía rápida.

Tras hablar por teléfono con compañeros del trabajo que quedaron atascados varios kilómetros por delante, y en vista de que iba a pasar la jornada laboral sentado en el coche, decidí (cuando logré alcanzar la primera salida de la autopista, situada a esos lejanos kilómetro y medio desde Santa Cruz), abandonarla y volver a casa. Mejor esperar en seco.

Para no aburrirnos, sintonizamos en el coche Radio Club Tenerife. La emisora de las catástrofes. Podemos llegar a la conclusión de que en La Laguna, tras el incendio de ayer, no queda casa en pié, se ha perdido el conocimiento de la humanidad, se ha arruinado el Vaticano. Respecto a las lluvias de hoy, podemos enterarnos que las colas producidas por el atasco se están saliendo de la isla (hay datos de que la cola de la autopista TF-1 llega a Lanzarote), por los barrancos llenos de agua se han visto tres petroleros arrastrados por las aguas. El atasco es monumental, “brutal” según sus propias palabras. Se reciben llamadas de gente que ha salido al kiosko a comprar el periódico y ya lleva desaparecida tres días.

En fín.

Que vivimos en la isla del cemento, del chanchullo, del amiguismo, de la subsubsubcontrata, de la obra mal acabada pero bien cobrada. Pero queremos que venga el turismo. Que me expliquen a qué va a venir un turista aquí.

Lo importante es que le quitemos a Gran Canaria el Gran. Nos lo merecemos en Tenerife. Pero también cambiémosle el nombre, para reflejar lo que hacemos con nuestra isla. De Tenerife, pasemos a llamarnos Gran Cagada. Algún editorialista de algún periódico local se quedará contento. Al fin y al cabo era el problema más importante de esta isla.



Comments

  1. 2
    adastra
    26 Enero 2006 a las3:12 pm

    ¡Saludos, Marino!

    Los canariones también nos hemos cagado en las muelas de nuestros genios en planificación urbanística. El otro día le comentaba a mi padre que los ingenieros romanos, hace como cosa de 3000 años, pisco arriba pisco abajo, ya construían carreteras que no se inundaban cuando llovía. Sus insondables técnicas deben haberse perdido en la noche de los tiempos, porque ir por una señora autopista y encontrarte de repente con un charco de tres pares de cojones, tiene su aquello.

    Así nos va, paisano, así nos va.

    ¡Saludos desde la isla de al lado! :)

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