El poder del enchufe

2 Abril 2006

Si te vas de viaje, pongamos por ejemplo a Bilbao, recuerda llevar además de todo lo que cargas, el transformador del portatil y el del teléfono. Si te llevas más aparatos para pasar el rato en el avión, como la PSP, comprueba que si solo llevas el cargador para USB, que el portatil del que pretendías cargar va acompañado de su fuente de alimentación.

Eso si, he visto y pateado Bilbao como seguro que no hubiese hecho de no haberme quedado sin batería (ni forma de cargar el portatil y acólitos) el primer día.

No hay mal que por bien no venga. El mal es el trabajo acumulado y los correos por leer a la vuelta, el peso extra de estar cargando todo ese peso muerto (sin corriente, todo ese aparataje no es más que eso), y el precio al que están los transformadores para portátiles en El Corte Inglés.

Poderoso caballero es don electrón, que diría Calderón de vivir en estos tiempos. O “mi reino por un enchufe”, que diría el Rey Ricardo si la mesa redonda se celebrase hoy en día por videoconferencia.

Y lo que he dicho yo: al carajo, que un par de días desconectado acaban viniendo muy bien.



Comments

  1. 1
    Antonio
    2 Abril 2006 a las10:26 pm

    Yo ya estaba hasta preocupado… tantos días sin ningún tipo de actividad “en la red” era más que extraño… vamos que no estaba acostumbrado :D

    Welcome to Matrix!

  2. 2
    Cyberchango
    3 Abril 2006 a las9:41 am

    Tu lo has dicho,quitarse un par de días no viene mal. DESENGANCHATE YA jejeje

  3. 3
    Fran J. Saavedra
    7 Abril 2006 a las4:09 am

    En el año 92 hice la locura de dar la vuelta al mundo cubriendo periodísticamente casi todos los torneos de ténis de la ATP de aquel año y en cada nuevo país tenías un tipo de enchufe diferente. Como po aquella época llevába un Tandy, un ordenata que tenía sólo el procesador de textos y poco más, tenías que buscarte la vida para conseguir adaptadores para cada sala de prensa. Guardo una buena colección de ellos.

    Un abrazo

  4. 4
    Marino
    7 Abril 2006 a las1:45 pm

    Creo que en el año 92 los ordenadores aun eran herramientas de trabajo. Hoy en día se han (los hemos) convertido en máquinas absorventes, que usamos con fruición.

    Donde ayer necesitabas un enchufe por imperativo, hoy casi (y solo casi) deseas no tenerlo para desengancharte, aunque solo sea por un breve lapso, y buscandonos una excusa como no tener enchufe (por peregrina que pueda parecer), al carecer de la fuerza de voluntad para hacerlo per se.

    Al menos yo :)

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